El incremento de los pagos en los servicios para los comerciantes en Táchira fueron de del 600% en julio

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Los cortes de electricidad también alteran el desenvolvimiento de los pocos comerciantes que quedan en la zona

La soledad ya no es la única preocupación para los pocos comerciantes que aún sobreviven en San Antonio del Táchira. Ahora se suma el incremento, en más del 600%, en el pago de la factura del servicio de agua potable.

Freddy Gómez, dueño de una peluquería en el centro de la ciudad, se asombró por el monto que debe pagar. La factura le indica la cifra de 291 bolívares para el mes de agosto, cuando en el mes anterior, julio, solo canceló 43 bolívares.

Los servicios son muy caóticos, erráticos; prácticamente uno trabaja para pagar recibos, y ni eso, lamentó Gómez mientras hacía hincapié en la difícil situación que atraviesa el comercio. “No hay que gente que compre, que consuma”, dijo.

Otro punto que acentúa su angustia, es el pago de alquiler, ya que el espacio donde funciona su peluquería no es propio. “Nos queda difícil, es preferible que se lleven los contadores del agua”, soltó el comerciante para luego aclarar que es más viable comprar el servicio de un camión cisterna, el cual acarrea el costo de 50.000 pesos, y le puede rendir para un mes de trabajo.

Gómez no entiende la subida abrupta de los recibos del agua para los comercios de la frontera, cuando el servicio falla constantemente. “Llega cada 25 o 30 días. No es justo”, manifestó desde el negocio que abre a diario con su esposa.

El panorama se torna menos comprensible si se compara con Colombia, nación hermana. Ni allá se paga tanto cuando todo funciona realmente, remarcó

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Retornaron los cortes

 

Dos o tres horas sin electricidad pasan a diario los comerciantes en frontera, obligándolos, en muchos casos, a paralizar sus faenas. “Nos toca no trabajar. No hay un cronograma fijo para los cortes”, resaltó.

Gómez calificó a San Antonio del Táchira como un pueblo fantasma, donde “prácticamente solo está funcionando el 10% de los negocios”. Según la Cámara de Comercio en el municipio Bolívar, el porcentaje de paralización raya el 80%.

Sin esfumarse la esperanza

La esperanza, a juicio de Gómez, es lo que mantiene en pie a los pocos comerciantes de frontera, sobre todo con el aumento de las expectativas por la posible reapertura total de la zona, tras siete años de cierre.

“La idea es que vuelva a ser como antes de 2015”, subrayó con la certeza de que la recuperación sería lenta y podría tardar más de año y medio, una vez se reactive el intercambio comercial entre ambas naciones.

Sin duda, la fe y el optimismo siguen abrazando a los comerciantes pese al lóbrego panorama que persiste alrededor del nicho que los agrupa.

Jonathan Maldonado – La Nación del Táchira