Peligra el Museo Dimitrios Demu de Puerto La Cruz Edo. Anzoátegui

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Por Omar Gonzalez Moreno
 
Esto es lo que está en riesgo si no detenemos a tiempo la arbitraria e ilegal construcción que adelantan al lado del Museo Domitrios Demu en Lechería, estado Anzoátegui.

Todavía la Alcaldía del Municipio Licenciado Diego Bautista Urbaneja está a tiempo de evitar que se cometa esa arbitrariedad urbanística y ese atentando cultural contra la ciudad y contra sus habitantes.

Es conveniente recordar que en 1965, se produjo un hecho que permitió al estado Anzoátegui llenarse de hermosas esculturas de uno de los artistas más importantes del siglo XX.

Se trata de Dimitrios Demu, quien llegó a Lechería, estado Anzoátegui, huyendo del régimen comunista imperante de Rumania, donde se había radicado desde niño, junto con sus padres y hermanos.

Hoy día, no solo plazas y avenidas están adornadas con las espectaculares obras de arte de Dimitrios Demu, sino que en Lechería fue construido uno de las más exóticos y atrayentes museos que lleva su nombre, levantado en forma de ojo, precisamente en la casa donde vivió el artista junto con sus familiares.

Efectivamente, Dimitrios Demu fue uno de los más importantes escultores del mundo, fundamentalmente de países de la órbita Soviética.

Demu nació en la población de Kumaria, en Grecia, el 7 de octubre de 1920, pero emigró con sus padres a Rumania con apenas 8 años de edad.

La familia Demu se estableció en una población rumana, llamada Cavarna, que se encuentra ubicada a orillas del mar negro.

Una vez completada su educación básica, fue enviada por la familia a Bucarest, donde estudió simultáneamente Derecho y Bellas Artes.

 En 1946 Dimitrios Demu ganó la beca más prestigiosa que otorgaba Rumania y un año después se hizo acreedor del primer premio en el concurso del poeta Alexander Puskin, en la antigua Leningrado, hoy San Petersburgo de Rusia.

Eso lo catapultó a la fama, por lo que, en 1950, fue seleccionado para esculpir el famosísimo monumento al todopoderoso jefe supremo de la Unión Soviética, Joseph Stalin erigido en Bucarest y que fue posteriormente demolido por el enfurecido pueblo rumano que luchaba contra la tiranía estalinista.

A pesar de ser un artista consumado, Dimitrios Demu, era un preso de los comunistas.

No se le permitía desarrollar todo su potencial creativo, sino las obras que el régimen le ordenaba.

De allí, que con la ayuda de su familia y de otros artistas, logró escapar de la cortina de hierro, en 1964.

Durante un año participó en exposiciones en Grecia, Francia, Italia, y Suiza.

En 1965 se vino a Venezuela, concretamente a Lechería, Estado Anzoátegui, donde vivía su hermano Nicolás Demu, quien mucho antes, también había escapado, primero del infierno nazi y, luego, del infierno comunista.

 En Anzoátegui, Dimitrios Demu dio rienda suelta a su genialidad creativa.

Prueba de ello es la obra “La Mariposa” que está ubicada en la redoma de Guaraguao de Puerto La Cruz.

El “Heptaedro del Cielo”, esa imponente estructura de acero inoxidable de 17 metros frente a la redoma de Los Bomberos, en también Puerto la Cruz.

La fuente de Génesis, en los jardines de la compañía de oxígeno y otros gases, AGA, en la Vía Alterna de Barcelona.

Y tal vez su obra más conocida, el monumento de la fuente Los Pájaros, ubicada en la redoma de la entrada de Barcelona.

 El paisaje urbano de Barcelona, Puerto La Cruz, Guanta y Lechería está poblado de las obras magnificas de Dimitrios Demu, uno de los más importantes escultores del siglo XX, monumentos de una fuerza vital que ojalá sea comprendidas por las nuevas generaciones, con la misma energía que fueron esculpidas, obras de arte que contagian amor por la libertad, la valentía y la constancia.

Ahora todo eso está en riesgo por la voracidad de unas personas que parece que les importa un bledo todo esto y la presunta complicidad de algunos funcionarios municipales que se hacen la vista gorda ante tales irregularidades.

Este no es una arbitrariedad que un pequeño grupo de vecinos pueda resolver solos: necesitamos también de la colaboración de toda la comunidad. Además necesitamos que se incorporen a las acciones para exigir que las autoridades locales, regionales y nacionales detengan de inmediato esa construcción ilegal y ayuden a que se salve este patrimonio colectivo.