Continúan las manifestaciones en Birmania contra el golpe de Estado

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Una vez más los birmanos están demostrando que la violencia policial no los detendrá en su lucha por sacar a la junta militar del poder.

Después de la muerte de al menos 90 personas, en lo que ha sido el día más duro de las manifestaciones que se han mantenido desde el 1 de febrero, cuando se produjo el golpe de Estado en Birmania. Los ciudadanos han vuelto a salir este domingo (28.03.2021) a las calles para protestar contra la junta militar.

El sábado, policías y militares mataron al menos a 90 personas, lo que elevó a 423 la cifra de víctimas civiles de la represión, según organismos humanitarios.

Los manifestantes desafiaron a los uniformados en localidades de Rangún, Monywa, Myinchan y Hapakant, situadas en diferentes regiones y estados del país, según informaron medios locales y grupos de activistas como Myanmar Spring Revolution en las redes sociales.

Además de las protestas, muchos birmanos se encuentran de luto tras la represión de la víspera con escenas de disparos y torturas que fueron captadas en fotografías y vídeo.

La junta militar golpista ha cerrado medios y persigue a los periodistas, por lo que la cobertura de las protestas y la represión depende de reporteros que viven en la clandestinidad y testigos que graban y fotografían lo que ocurre en la calle con sus móviles.

La Asociación para la Asistencia de Presos Políticos (AAPP) birmana es la que cifró el número de muertos de ayer (27.03.2021) en 90, incluidos seis menores de entre 10 y 16 años, al tiempo que precisó que el número total de fallecidos desde el golpe asciende ya a 423. Mientras que el medio Myanmar Now elevó los fallecidos a al menos 116.

Al tiempo que los soldados mataban en las calles, en la capital se desarrolló un enorme desfile castrense que fue coronado con una cena de gala por el Día de las Fuerzas Armadas. La mayoría de los países boicotearon la celebración, pero Rusia, China, India, Pakistán, Bangladesh, Vietnam, Laos y Tailandia enviaron a representantes a los actos, según informó el medio Asia Nikkei.

Los militares tomaron el poder con la excusa de un supuesto fraude electoral en los comicios del pasado noviembre, en los que arrasó el partido de la líder depuesta y nobel de la paz, Aung San Suu Kyi, y que fueron declarados legítimos por los observadores internacionales. Desde el golpe, la junta militar ha detenido a más de 3.000 personas, incluida Suu Kyi y gran parte de su Gobierno, quienes se encuentran en su mayoría incomunicados.

DW