La Perestroika de Cuba y Venezuela

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Un largo camino que era impensable que tomaran las dos dictaduras comunistas más radicales en la historia de América Latina

Escritor Invitado 27 febrero, 2021

Un largo camino que era impensable que tomaran las dos dictaduras comunistas más radicales en la historia de América Latina. (Archivo)

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Por Andrés Villota:

El aislamiento obligatorio significó una fuerte contracción para las economías de libre mercado y para las economías comunistas significó la ruina total. Basta recordar, por ejemplo, los videos de jóvenes latinoamericanos suplicando para ser extraídos de Cuba y evitar seguir padeciendo todas las penurias, el hambre y la miseria en una Isla cuya economía la destruyó Fidel Castro y sus secuaces tras el golpe de Estado perpetrado en el año 1959.

De la enorme riqueza venezolana anterior a la llegada de la voracidad del Socialismo del Siglo XXI, ya no queda ni el recuerdo. Las expropiaciones y haber matado a la gansa que ponía los huevos de oro que se llamaba PDVSA, hicieron que Venezuela regresara a la época colonial no solo por las condiciones deplorables en las que vive la sociedad que son las mismas de la Edad Media sino porque hoy Venezuela es una colcha de retazos de enclaves coloniales iraníes, chinos, turcos y rusos que Nicolás Maduro tuvo que entregar a manera de dación en pago a todos sus acreedores que no le aceptaron más dilaciones, enredos y seguir culpando a las famosas sanciones porque a ellos les dejaron de pagar varios años antes que el gobierno estadounidense impusiera las sanciones económicas por las actividades ilícitas de la dictadura

Un rejuvenecido Joe Biden anunció que «Estados Unidos está de vuelta” lo que para varios analistas significa que los recursos de los contribuyentes estadounidenses van a dejar de ser utilizados localmente y volverán a ser repartidos por el mundo entre los activistas y oenegés que promueven una agenda anti estadounidense como fue la constante durante la Era Obama. El ex embajador de Colombia en Washington, Gabriel Silva Luján, había advertido sobre el alto precio que iban a pagar todos los gobiernos que no hubieran mostrado su simpatía por Joe Biden durante la campaña presidencial, lo que augura un futuro promisorio para Cuba y Venezuela que desde siempre apoyaron por todos los medios al partido Demócrata en su aspiración por regresar a la Casa Blanca.

En ese contexto, Juan Manuel Santos (el mejor amigo hispanoparlante que tiene Biden), le solicitó levantar las sanciones a Cuba y retirar su nombre de la lista de países que patrocinan al terrorismo. De otra parte, la presencia de Assata Shakur en Cuba a la que llegó en 1984 huyendo de la justicia de Estados Unidos por haber asesinado a un policía en 1979, también crea enormes esperanzas para la isla si tenemos en cuenta el poder de Shakur sobre Biden por tratarse, nada más y nada menos, de la líder espiritual de las cabecillas de Black Lives Matters (BLM) que, como ellas mismas lo aseguran, fueron determinantes para conseguir los supuestos 80 millones de votos con los que pudieron evitar la reelección del presidente Donald Trump.

Por el lado venezolano las noticias son también alentadoras, aunque Biden había calificado a Nicolás Maduro de dictador presagiando que no van a existir cambios en las deterioradas relaciones entre los dos países que vienen maltrechas desde la época de George W. Bush y Hugo Chávez, Nicolás Maduro invitó públicamente a los inversionistas estadounidenses de la industria de oil & gas a que inviertan en la industria petrolera venezolana que hoy produce los mismos barriles que hace 90 años. Maduro en alguna de sus muchas alocuciones presidenciales había contado las intenciones que tenían varios amigos colombianos de Piedad para invertir en Venezuela aunque no dijo cuáles amigos ni en qué sector de la economía querían invertir.

Es evidente el cambio en la orientación económica de Cuba y Venezuela que parecen estar abandonando el comunismo salvaje, más por necesidad que por convicción. En Cuba ampliaron las actividades económicas privadas autorizadas por la dictadura y pasaron de 127 a más de 2000, y en Venezuela están invitando a los grandes empresarios y fondos de inversión del mundo a que participen como administradores de las miles de empresas y haciendas agroindustriales que expropió el régimen pero que jamás las hizo producir.
Advierten, eso si, que no serán socios pues la propiedad la mantendrá el régimen. Maduro, previamente, había eliminado el control de precios, suavizado los controles al capital y aceptado la dolarización de la economía.

Sin embargo, ese proceso de desmonte del comunismo en lo económico exige, a su vez, el retorno a la democracia en lo político. Cato Institute publicó recientemente el Human Freedom Index en el que demuestra la correlación que existe entre los más altos niveles de libertad en lo económico, político, social y los mayores niveles de ingreso por persona en un estudio realizado en 162 países, en el que el país con más alto índice de libertad es Nueva Zelanda (1) seguido por Suiza (2) y el peor es Siria (162). Irán ocupa el puesto 158 y Venezuela el puesto 160 en el índice. Solo mediante la libertad y el ejercicio pleno de los derechos fundamentales es que se puede obtener los niveles óptimos de funcionamiento de una economía de libre mercado.

En Venezuela, el Hotel Humboldt fue construido originalmente en solo 199 días en el año 1956 y su remodelación la inició Hugo Chávez en el año 2009, y se demoró más de 3200 días hasta que fue reinaugurado el 4 de mayo del 2018 y se lo entregaron a la cadena Marriott para su administración. Los costos y el tiempo son muestras de la ineficiencia de una economía comunista. A los pocos meses fue devuelta su administración porque no era sostenible un hotel de cinco estrellas en medio de una dictadura con su economía quebrada. Una noche cuesta $300 dólares americanos, 150 veces el salario mínimo legal vigente en Venezuela. Sin gasolina, sin comida y sin la infraestructura básica de servicios públicos y turísticos, es imposible encontrar turistas que quieran visitar a Caracas y que generen ingresos para las arcas vacías del régimen. Un claro ejemplo de la imposibilidad para que exista una economía eficiente al interior de un régimen totalitario.

Los flujos de capitales no llegan a las dictaduras porque en el cumplimiento del deber fiduciario de un tomador de decisiones que administra un portafolio de inversión, no lo puede hacer en un entorno que es altamente volátil e incierto, en el que se violan los derechos humanos y en el que las libertades están limitadas o no existen. En el año 2017 la firma Goldman Sachs fue criticada duramente por sus inversionistas y por la industria financiera mundial por haber comprado bonos emitidos por PDVSA con vencimiento en el año 2022 por el enorme riesgo al que expuso a sus clientes que le habían entregado sus recursos para que fueran administrados con idoneidad y responsabilidad.

El anuncio de estas medidas económicas es el primer paso para una apertura política y el restablecimiento de una democracia plena. Un largo camino que era impensable que tomaran las dos dictaduras comunistas más radicales en la historia de América Latina. Las decisiones tomadas por Miguel Díaz Canel y Nicolás Maduro en materia económica, serán el principio del final de sus dictaduras.