La Divina Pastora irradia fe y esperanza

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El obispo de San Felipe y administrador apostólico de Barquisimeto, Víctor Hugo Basabe, durante la ceremonia de este año.

La Divina Pastora irradia fe y esperanza por sobre la opresión política

La bajada solemne se dio este año en ausencia de la feligresía y a puertas cerradas. Pero ello no es obstáculo para que el fervor popular honre la sagrada presencia de la virgen María y en ella deposite sus votos por la salud del mundo y porque en Venezuela pronto resplandezcan las libertades

La solemne bajada de la Divina Pastora fue un evento tan atípico como emocionante. Por primera vez, la imagen fue sacada de su nicho en un recinto donde solo estaban el personal necesario para la transmisión por televisión y redes sociales, los músicos cuyas voces e instrumentos resonaban más por el eco de una basílica de Santa Rosa vacía, y los fieles celadores que, en multitud o sin ella, cuidan la escultura que simboliza a la madre de Dios.

Las lecturas correspondientes a la misa de la epifanía sirvieron para que monseñor Víctor Hugo Basabe recordara que la promesa de restauración que claman los venezolanos está muy cerca.

Devoción y esperanza

En Lara no hay chance de trasnocharse por la Navidad. El entusiasmo por recibir a su patrona espiritual comienza con enero. Pero este 2021, la pandemia obligó a la Comisión Central de la Visita Número 156 a suspender cualquier celebración con público. La bajada fue a puerta cerrada. El obispo de San Felipe y administrador apostólico de Barquisimeto, Víctor Hugo Basabe, repasó las lecturas bíblicas: el profeta Isaías habló en nombre de Dios a un pueblo en el exilio que creía haberlo perdido todo, sumido en la tristeza y la desesperanza, pero “sobre ese pueblo que vive en tinieblas, brillará la luz de Dios. Sobre el pueblo que es víctima de la opresión política, la libertad resplandecerá de nuevo”.

Perpetua luz

Basabe insistió en que esa palabra de consuelo resuena hoy para los venezolanos, quienes “en medio de las circunstancias y dificultades que vivimos nos vemos tentados a pensar que Dios se ha olvidado de nosotros. No, hermanos, no es momento para la desconfianza ni para la desesperanza. Vivimos momentos de oscuridad en el mundo y en Venezuela, sobre todo, a causa de esta mortal pandemia que está segando la vida de tantos hermanos y enlutando a tantos hogares, pero, sobre nosotros la luz de Dios que es Cristo, brilla perennemente recordándonos cuánto nos ama el Padre”.

Totalitarismo versus vida

San Mateo, en la Biblia, se refiere a aquellos tres magos que desde tierras paganas salieron a buscar a un rey prometido para adorarlo y guiaba su búsqueda una estrella que, repentinamente, desapareció, Y preguntaron por el lugar en Jerusalén, un centro de poder controlado por un rey, “Herodes, quien representa el oscuro proceder de los que piensan que el poder es solo para subyugar y para alzarse hasta por encima de los designios divinos, para perpetuarse en él aun a costa de la vida y el progreso de los pueblos. Pero aquellos magos buscan a un verdadero rey, no a una caricatura política circunstancial, que es lo que realmente es Herodes; y como él, todos los que, en cualquier tiempo y lugar, buscan el ejercicio del poder solo para satisfacer sus intereses mezquinos y promover sus totalitarismos ideológicos”.

De cara a Dios

Ante una iglesia repleta, probablemente la homilía hubiese sido interrumpida por aplausos de los feligreses, y también, sacada abruptamente del aire de la transmisión en televisión nacional, como ha ocurrido en años y con obispos anteriores. Basabe no dejó toda la responsabilidad o la tarea de solucionar a quienes detentan el poder, a quienes se le oponen o a la Providencia, pues “los venezolanos necesitamos revisarnos profundamente de cara a Dios y decidirnos a caminar bajo su luz. En la medida en que lo hagamos, y emprendamos su búsqueda, Dios encenderá estrellas en nuestros caminos. Así lo hizo con aquellos magos llegados de oriente en búsqueda del nuevo rey que había nacido, y también nosotros lo haremos: superando la desesperanza y la tristeza caminaremos bajo su luz”.

Reunificación y salud

Las plegarias del 2021: Cura para el coronavirus y volvernos a reunir en la patria.

La eucaristía concluyó con un ruego unánime: así como en 1856 lo hizo el padre Macario Yépez, en 2021 se repitió el gesto que marcó la historia de fe del pueblo larense. Con voz entrecortada, el obispo imploró de nuevo a la Divina Pastora: “Cúbrenos con tu manto. Te pedimos que intercedas por tus hijos. No nos abandones en este momento de tribulación y angustia que hoy azota a la humanidad. Tú, que todo lo puedes ante tu hijo Jesús, el Buen Pastor, te rogamos por el cese de la pandemia. Ayúdanos a aprender la lección y danos fuerzas para superarla. Concédenos el don de conseguir la cura, intercede por conseguir salud física y espiritual, y volvernos a reunir en nuestra querida patria”.

Himno

Como una madre que anhela estar junto a sus hijos, pero sabe que, en estos momentos, el mejor, aunque más doloroso gesto de amor es, justamente, alejarse de ellos para protegerlos, la Virgen María, venerada en la advocación de Divina Pastora –con una imagen de tamaño real y rostro tierno con el Niño Jesús en brazos– quedó en su santuario con la única compañía musical de la centenaria orquesta Pequeña Mavare, que hacía sonar su himno:

“Oh, piadosa y amante Pastora / de las almas dulcísimo amor. / Oye el himno que cantan señora, / los que te aman con santo fervor. / A tu influjo, pastora celeste, / para siempre de aquí se alejó / la horrorosa y mortífera peste / que a este pueblo infeliz desoló”.

La imagen de la Divina Pastora ante la soledad de un templo cerrado a causa de la pandemia del coronavirus. Arquidiócesis de Barquisimeto.