Y van viendo…

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Luis Aristimuño

Cada vez es más evidente el desgaste del pranato en sus movimientos hacia los objetivos propuestos: llegar a diciembre, realizar elecciones e instalar una Asamblea Nacional –si chucuta e ilegal, no importa— para convencer a sus “aliados” externos de que, al fin, ha sido legitimado, y firmar “acuerdos”; y hasta recibir aportes financieros.

Véasele por donde se le vea es una acción desesperada, pero conserva la misma esencia estratégica del chavismo en sus comienzos, cuando la enorme cantidad de dinero proveniente del petróleo le permitía aplicar el esquema con algún sentido: “ir, como sea, avanzando, en el camino las cargas enderezando”.
Su estilo y su correlato, la destrucción casi total del país, han forzado a que sus acciones se conviertan, en sí mismas, más en“distracción” –ardid aplicado en la guerra del que abusa— que en real intento de avanzar hacia algo determinado., pues no tiene un verdadero norte ni cómo conseguirlo ni tampoco lo necesita: puede cambiar lo que quiera como quiera. Incapaz de ser gobierno, su seguro destino es terminar aparatosamente. Así que únicamente acciona para quedarse donde está, así el mundo se derrumbe a su alrededor.

Por ello ni evalúa ni corrige; y cuando lo hace lo solapa, disimulándolo. Tampoco puede, definitivamente, dejar de realizar un evento nacional después de anunciado como objetivo/distractor, en este caso las elecciones de diciembre; sabe bien que darle siquiera una pátina de legalidad a estas es imposible, pero si las suspende se acaba todo. Los últimos esfuerzos denuncian ese agónico pero destructivo accionar.

Quiso normalizar las clases con alumnos y profesores, pero se percató de que era imposible debido al desfallecimiento del sistema, al hambre de los maestros y a la derrucción de la estructura. Retrocedió sin decirlo y utilizará las ruinas de esta última. Del primero, ya verá. Luego se dio cuenta de que será bien difícil a la gente trasladarse a los centros de votación. Entonces habilita a sus cómplices disfrazados de militares para llevarlos. La operación, por otra parte, tiene el sello castrista de las tres “presas” de un solo tiro: tener electores en las destruidas escuelas, centralizar la gasolina y prevenirse de una posible presencia organizada en la calle. Y van viendo..

  
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