Escasez de gasolina rompe la cuarentena en Puerto Cabello

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Una multitud, en plena cuarentena, aguardó por gasolina este 8 de septiembre en la bomba Miranda. Cortesía: vecinos del centro de Puerto Cabello

Los alrededores de la bomba Miranda fueron este martes, 8 de septiembre, una especie de bulevar lleno de gente dispuesta a soportar la larga espera y el tráfico de influencia para acceder a la gasolina. Un funcionario de la Alcaldía y otro de la Guardia Nacional aprovecharon para que sus familiares y amigos se surtieran de combustible sin hacer cola

En un momento caracterizado por la prolongación de la semana radical, por decisión del alcalde, Juan Carlos Betancourt, quien así lo anunció por la alta incidencia de casos de Covid-19, la necesidad de hallar gasolina rompe las medidas de prevención y la cuarentena en Puerto Cabello. Así ocurrió este martes, 8 de septiembre, en los alrededores de la estación de servicio Miranda.

Desde las 6:30 am una gran cantidad de conductores de autos, camiones y motos acudió a la bomba Miranda por gasolina. A las 7:30 am empezó el despacho, y aunque todo fluía con lentitud, el proceso avanzaba. Pero apareció un funcionario de la Alcaldía a “poner orden” y entonces se hizo más lento el avance de las colas mientras el funcionario hacía pasar a sus amigos y relacionados, que llegaban sin hacer fila, según la afirmación de Margarita Ochoa.

Cuando todo volvía a la normalidad se fue la luz. Un apagón paralizó el despacho de combustible mientras las colas de vehículos crecían por la calle Plaza y sus adyacencias hasta llegar a la calle Rondón y hacia la autopista adyacente al hospital Molina Sierra. Al cabo de una hora se restableció el servicio eléctrico y arrancó de nuevo el despacho con cierta fluidez.

Al mediodía, el calor y la aglomeración impacientaban a los presentes en las hileras, pero todo empeoró cuando hizo su aparición el mayor Marcano de la Guardia Nacional, quien llegó a “ordenar la anarquía”. Tal orden significó el acceso de docenas de vehículos de los militares y sus amigos mientras la multitud que esperaba desde el amanecer observaba impotente, refirió Juan Navas, quien ya sumaba cinco horas de cola.

A las 2:00 pm, después de que sus relacionados y amigos echaron gasolina, el oficial de la Guardia Nacional se retiró, pero ya era tarde para alcanzar la normalidad, indicó Morela Gil. Había más gente, y quienes fueron desplazados por los colados ya perdían la paciencia; sin embargo, seguían a la espera. A las 4:00 pm todo acabó. Desde el interior de la bomba informaron que se había acabado la gasolina.

La escena de hoy en la bomba Miranda ocurre todos los días en las otras estaciones de servicio que surten de gasolina en Puerto Cabello. Hay aglomeraciones donde no se cumple el distanciamiento social, presencia de gente sin tapaboca y otras violaciones a las normas sanitarias recomendadas por la Organización Mundial de la Salud por la pandemia.

Todo ello ocurre en una ciudad que suma unas 15 muertes en los últimos 15 días por COVID-19, solo de gente conocida, sin contar otras. Tal repunte hizo que el alcalde Betancourt, quien también tiene Covid-19, según anunció él mismo la semana pasada, decidiera prorrogar, a partir del 7 de septiembre, la semana radical con prohibición de todas las actividades, a excepción del comercio de alimentos. Pero en las bombas de gasolina la realidad es otra.

El Pitazo

  
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