De Neomar Lander a Gilbert Caro: el peor miedo del traidor mayor

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De los primeros no creo haya dudas: Maduro los ha seguido hasta arruinar por completo a Venezuela; muestra de que fue escogido para suceder a HCh (batuteado por el Rasputín antillano) como garantía de que se seguiría su infame legado.
El segundo resulta aún más terrorífico; siguiendo el método de “represión selectiva”, en ese rescoldo del infierno que es la inteligencia militar (o de guerra convencional) con la que se pilotea la contención chavista, los líderes que han muerto por “balas perdidas” y los encerrados en ergástulas de donde solo se sale con los pies por delante, son los creídos capaces de llegar a guías de ese estamento.
De los abatidos por balas “fantasmas”, Neomar Lander. La gráfica de algún talentoso fotógrafo lo captó asombrosamente bien: los ojos brillantes y joviales sobre la mascarilla, la juventud (17 años), el arrojo frente a las barricadas, prefiguraron un símbolo de la resistencia a los que resulta muy difícil combatir; pero también trazaron la trayectoria del proyectil que lo abatió.
Entre los segundos, el diputado Gilber Caro tiene el hándicap de haber sobrevivido a dos escenarios poco auspiciosos: la pobreza (nacido en el barrio Las flores de Katia) y varios años en las peores cárceles del país. Su elección por el circuito 4 del estado Miranda en 2015 (primer ex presidiario en conseguir una curul) le puso en el inicio de una carrera política y de ser ejemplo. Eso lo incluyó en las listas negras de la bestia chavista: aplastar esos valores en este líder de la oposición es una especie de “empeño revolucionario” que está en proceso desde 2017, cuando por primera vez fue detenido y torturado, y ha seguido hasta hoy, encarcelado debajo de una escalera en la sede del organismo represor, las llamadas Fuerzas de Operaciones Especiales (FAES) de la PN; como para tenerlo cerca y asegurarse de que el “más alto” objetivo se cumpla: cegar el peor miedo del traidor mayor..

  
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