La pandemia como garrote vil Luis Aristimuño

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Cuando se intente alguna explicación profunda, descarnada, de lo que ha sido y será para Venezuela ese movimiento político que devino en gang delincuencial, al que llamo, abusando a conciencia de la redundancia, pranato criminal chavista, me late que varios elementos muy complejos habrán de despuntar sobre manera y demandar fina intuición del equipo multidisciplinario que acometa tal proeza investigativa, entre ellos la falta de motivaciones que, como en la mayoría de casos de autoritarismos, apalancan los espantosos crímenes que han cometido y están dispuestos a seguir cometiendo.
Podría decirse que, al contrario de lo que sostengo, resulta sencillo distinguir sus motivaciones: la ambición por el dinero y el poder. Pero dudo que estas dos categorías puedan explicar su incapacidad para ocuparse de los asuntos públicos (acción real de “gobernar”), renglón del que se han olvidado por completo; o el cinismo y la naturalidad con que dicen cualquier majadería y se la creen –porque es que se la creen—, desentendiéndose al mismo tiempo de las terribles consecuencias en muertes, hambre, exilio y las otras muchas desgracias que ocasionan.
Hay un aspecto que siempre me despierta curiosidad: la creencia en que nada de la tragedia del país es culpa directa suya. Por supuesto, esto no incluye a los pranes mayores, como Nicolás o Cabello, operadores del sistema. Estos son conscientes de ser reos de delito y de allí su aferrarse al poder caminando por encima de cadáveres. Me refiero a los cómplices hasta derivar en pranes menores, los llamados “enchufados para quienes lo que sucede es cuestión de natural. Algo parecido a “yo no puedo hacer más nada” o atribuirlo a la fuerza del destino.
Y esto nos lleva a los mal llamados, mediante un oxímoron desangelado, “intelectuales de izquierda”. Ellos, que con actitud de matasietes repetían como loros deleitados las aberraciones del hiperlíder o revelaban en encendidos discursos el asombroso estro poético de aquel pillastre, parecen convencidos de no tener ni un pelo de culpables de la total devastación del Estado.
Otro nudo que me llama la atención del autoritarismo excepcional que nos asuela en pleno Siglo de adelantos comunicacionales es la resistencia en mucha gente para captar la dimensión de la maldad con que opera el chavismo. Aún hoy, con un país en ruinas de la que son causantes directos, existe una notable cuota de incredulidad en ese aspecto: v.g. no se cree plenamente que los pranes mayores estén utilizando la pandemia como su mejor arma (causa para encerrar a la población; excusa de su incapacidad; motivo para asesinar). Es esta una de las variables a resolver de la oposición definitiva y futura contra esta abominación surgida en los meandros de la parte más tenebrosa de nuestra historia.(Dibujo del Siglo XIX. España

  
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Sobre el Autor

Luis Antonio Carvajal Chacón
Licenciado en Comunicación Social Universidad Cecilio Acosta del Zulia Locutor y Moderador de Radio y Televisión en el Estado Sucre CNP: 21.184