Quedó ciego el joven herido por protestas en Chile

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Caracas, 26 de noviembre de 2019. El joven Gustavo Gatica, que recibió disparos de perdigones en el rostro durante una manifestación en Chile, quedó finalmente ciego.

Eso, pese a que había esperanzas de que pudiera conservar
algo de visión en uno de los ojos, informó este martes el hospital donde lleva
ingresado 17 días.

«La gravedad de sus lesiones determina que su condición
sea visión cero bilateral permanente», indicó en un escueto comunicado la
Clínica Santa María, ubicada en el centro de la capital chilena y de la que el
joven tiene previsto salir este martes.

Gatica es el primer manifestante que queda completamente ciego la vista por disparos de perdigones y se ha convertido en el caso más paradigmático de los actos de brutal represión que se han observado en algunas acciones de las fuerzas de seguridad para dispersar las manifestaciones que se suceden en Chile desde el 18 de octubre.

Según el último informe del Instituto Nacional de Derechos
Humanos (INDH), un ente público e independiente, un total de 232 personas tiene
graves heridas oculares producto de balines disparados por los agentes desde el
inicio de la crisis, unas cifras inéditas en el país y que los médicos han
calificado de «epidemia».

El joven ciego «mantendrá controles ambulatorios, que incluyen terapia kinesiológica, ocupacional, apoyo psicológico y psiquiátrico», y «será controlado durante las próximas semanas por un equipo multidisciplinario de especialistas», agregó el hospital.

Gatica, de 21 años y estudiante de Psicología, fue disparado
por un carabinero (nombre de la Policía chilena) el pasado 8 de noviembre
cuando se encontraba protestando en Plaza Italia, la rotonda convertida en el
epicentro del estallido social más grave que vive Chile desde el retorno de la
democracia en 1990.

«Le pregunté a Gustavo qué quería que transmitiera cuando hablara alguien de la familia y lo primero que me dijo es ‘sigan luchando’, porque él está muy consciente de por qué estaba en Plaza Italia ese día», dijo hace unos días uno de los hermanos del joven ciego tras interponer una querella criminal contra el cuerpo policial.

Usuarios llamaron este martes a concentrarse a las puertas
de la clínica para apoyar al joven, mientras que la Universidad Academia de
Humanismo Cristiano a la que pertenece pidió la dimisión del director general
de Carabineros, Mario Rozas: «No son hechos aislados, es una política de
Estado», aseguró el centro de estudios.

Luego de que las imágenes de jóvenes con mutilaciones
oculares dieran la vuelta al mundo y de que organismos internacionales
denunciaran graves violaciones a los derechos humanos, la Policía anunció el
pasado 19 de noviembre la suspensión temporal de estas municiones como
herramientas antidisturbios y reconoció tener dudas sobre su composición, pese
a que al principio de la crisis había sostenido que estaban compuestos solo de
goma.

La Universidad de Chile reveló días antes en un informe que
los proyectiles tenían un 20 % de caucho y un 80 % de sílice, sulfato de bario
y plomo, lo que les hacía tener una «dureza equivalente a una rueda de
skate (patineta)».

La Fiscalía, que ha abierto 2.670 investigaciones penales
contra las fuerzas de seguridad por presuntas violaciones a los derechos
humanos, entre las que se encuentran lesiones por armas de fuego, torturas o
violencia sexual, investiga si agentes usaron estas municiones tras la
suspensión.

Lo que empezó siendo un llamamiento de los estudiantes
chilenos a colarse en el metro de Santiago para protestar contra el aumento de
la tarifa se convirtió en una revuelta social sin parangón en las últimas tres
décadas, que clama por un modelo económico más justo y que ya se ha cobrado la
vida de 23 personas, cinco a manos de agentes del Estado.

Con información de Efe

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